He vivido una experiencia increíble.
Escuchar tus latidos me dejó atónito.
Hoy fue el día en que por fin te pudimos verte, eres una vida de 7 cm, pequeñito. Dependes completamente de tu mamá.
Antes de entrar al examén los nervios nos delataban como primerizos que somos, nos dabamos la mano cómo si nos fuésemos a caer, mis ojos se llenaban de lágrimas, quería parecer normal pero se me escaban sonrisas nerviosas, veía a Yina profundamente a los ojos, quería sentirme preparado para escuchar tu corazón.


Nada prepara para escuchar ese sonido por primera vez.
Cuando por fin suena, el sonido quedó grabado en mis recuerdos para siempre. Es el único ruido que haces para saber que vas firme en este camino de 9 meses. Ahora este amor lo puedo relacionar al sonido de tu corazón.
Llegando a casa fácilmente te estuvimos viendo unas 10 veces, identificando tu posible cabeza o algo que se le parezca, en realidad se ve muy poco.
Cuando el doctor termina su examén y se retira de la sala exclama "es uno".
Ahí estás.
Creciendo rápidamente lento.

Llegas a mi vida en el momento justo, no sabía que te esperaba tanto.
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