Correr desde el alma.

Hace dos días que salgo a correr, veinte minutos, sintiendo el viento pasar por la cara mientras las piernas se desplazan paso a paso hasta llegar a la meta.

Hubo un tiempo en que viajaba en colectivo a Pelarco, siempre que me tocaba ir de copiloto el chofer se acordaba de mi papá y de lo mucho que él corría. Mi papá fue atleta, no se que tan profesional fue, pero es reconocido por correr allá en Pelarco.

Mi mamá también recuerda que ella corría. Por ende, yo también corro.

Siempre sentí afinidad con el trote. Cuando pequeño cada vez que me cambiaban zapatillas sentía que podía saltar más alto y correr más rápido. El deporte es algo común, tú tío paterno, Diego, estudia profesor de educación física, él a parte de habilidades físicas es bueno para el fútbol.

Hace unos 10 años nadie me bajaba de la bicicleta (sólo tu mamá) era ir al cerro de la virgen con lluvia, sol o niebla, en esos tiempos también apreciaba el viento en el rostro, desafiando habilidades físicas para cumplir con un recorrido. Buenas caídas y notables cicatrices.

 Ahora tus genes deben estar organizándose de tal manera que ya vendrás con la necesidad de vencer el viento, de querer enfrentarlo paso a paso.

Cada vez que empiezas a correr se siente el ímpetu de no parar y cuando los pulmones no dan abasto con la necesidad de oxígeno es posible sentir la adrenalina fluir y dar unos metros de más a toda velocidad.

Tal como me ocurre, correr estará en tu alma y ahí estaré Yo, para acompañarte.


1 comentarios:

Anónimo 28 de junio de 2015 a las 19:26  

Buenísimo, que lindo Pancho!
Y genial saber un poco más de tu familia :)

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